Ruta por Velillas y Alcalá del Obispo

Un paseo entre Velillas y Alcalá del Obispo
27-ene-2016 — 16 km

 

Velillas, que pertenece al municipio de Angües, es una pequeña población situada a medio camino entre Angües y Siétamo, a la derecha de la N-240 en el sentido de Huesca. Precisamente por su ubicación la hemos tomado como punto de partida o final de algunas de nuestras andadas, se halla muy cerca de la carretera general y es un buen punto de referencia para las excursiones.

La caminata la hemos iniciado junto a su iglesia parroquial de San Bartolomé (siglo XVII), para a continuación dirigirnos a Torres de Montes, Pueyo de Fañanás y finalizar en Alcalá del Obispo. Recorrido sin dificultades y por unos terrenos ligeramente ondulados, que nos han permitido disfrutar de las extensas llanuras existentes por esta parte de la Hoya de Huesca, aunque durante todo el camino nos ha acompañado una niebla alta impidiéndonos una buena visión del paisaje.

Velillas
Velillas

Velillas está recostado sobre una pequeña falda de terreno a los pies del cerro de Santa Bárbara, una elevación natural donde se ubica una ruinosa ermita de igual nombre y en la que, al parecer, existió también un antiguo castillo. El casco urbano se agrupa en torno a su iglesia parroquial. Se dice que su toponimia (antiguamente se denominaba Belillas) pudiera derivarse de una forma diminuta de villa en plural, porque llegaron a coexistir dos villas, en las cercanías de la ermita de San Bartolomé y otra abajo en el mismo pueblo. Una visita al Pozo-Fuente, que se halla a las afueras del pueblo, bien merece la pena.

Velillas. Iglesia de San Bartolomé
Velillas. Iglesia de San Bartolomé

Camino de Torres de Montes, justo antes de cruzar la autovía A-22 por un paso subterráneo, nos encontramos con la “Piedra Mujer”, una gran roca de arenisca de forma globular, cuya memoria oral la relaciona con rituales de fertilidad favorecedores de la procreación; su forma simula la de una mujer embarazada. La adoración a las piedras (Litolatría precristiana -“lito”: piedra; “latreía”: adoración-) son creencias que se remontan a la antigüedad e incluso a tiempos prehistóricos. Por esta zona de la Hoya de Huesca, es frecuente encontrarse con piedras esculpidas e incluso horadadas relacionadas con la fertilidad (al respecto, Eugenio Monesma, hizo hace unos años un excelente programa para Aragón Televisión llamado “Los Secretos de las Piedras”, que recomendamos visionar de nuevo).

Velillas. Peña Mujer
Velillas. Peña Mujer

 

Durante el trayecto a Torres de Montes, nos encontramos con una zona de “badlands”, tierras desnudas y fácilmente erosionables donde abundan las cárcavas y los pináculos, muy comunes entre Velillas y Siétamo. Cruzamos el arroyo Rija, que siempre baja con agua, y vimos a lo lejos, en medio de una finca, una gran piedra arenisca que había sido modelada en forma de caseta, con su puerta y su ventana; no nos paramos a inspeccionarla con detenimiento pues teníamos que atravesar una finca agrícola que estaba sembrada y con el cereal crecido, no obstante dejamos para una mejor ocasión la visita.

Arroyo Rija. Camino Torres de Montes
Arroyo Rija. Camino Torres de Montes
Caseta tallada en piedra. Camino Torres de Montes
Caseta tallada en piedra. Camino Torres de Montes

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegamos a Torres de Montes, con la ermita de Santa Ana (siglo XVII) a nuestra derecha coronando un pequeño cerro. Sobresale sobre su casco urbano la iglesia parroquial de la Epifanía del Señor (siglo XVI), a la cual se accede bajo un pórtico de piedra sillar. Delante de la iglesia hay un antiguo crucero, con basa, fuste, capitel y cruz de piedra. Como en otros lugares de La Hoya de Huesca, resalta la construcción de los edificios (siglos XVII/XVIII) con grandes portales y dovelas y unas bien rematadas esquinas de piedra que servían como soporte al tapial, sin olvidar las piedras armeras de sus fachadas.

Torres de Montes. Ermita Santa Ana
Torres de Montes. Ermita Santa Ana
Torres de Montes. Epifanía del Señor
Torres de Montes. Epifanía del Señor

 

 

 

 

 

 

 

 

Torres de Montes
Torres de Montes
Torres de Montes. Crucero de piedra
Torres de Montes. Crucero de piedra

 

 

 

 

 

Torres de Montes
Torres de Montes
Torres de Montes
Torres de Montes

 

 

 

 

 

 

 

 

Torres de Montes. Escudo de armas
Torres de Montes. Escudo de armas

 

Una buena parte del trayecto hasta Pueyo de Fañanás transcurre por amplias extensiones de superficie llana en las que se ha efectuado una “concentración parcelaria”. Se han eliminado antiguos caminos y se han creado otros nuevos que suponen una mejor accesibilidad a las fincas. Este tipo de concentraciones son fundamentales para conseguir una mejora de las estructuras agrarias, aumentando el tamaño medio de las parcelas al conseguir agruparlas, con el objetivo de lograr una reducción en los costes de producción y efectuar unos aprovechamientos y usos más racionales de los medios productivos, consiguiendo por tanto una mayor rentabilidad en las explotaciones.

Camino de Pueyo de Fañanás
Camino de Pueyo de Fañanás
Camino de Pueyo de Fañanás. Concentración parcelaria
Camino de Pueyo de Fañanás. Concentración parcelaria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Camino de Pueyo de Fañanás. Concentración parcelaria
Camino de Pueyo de Fañanás. Concentración parcelaria

 

Cerca de Pueyo de Fañanás, nos encontramos la ermita de San Pedro, de construcción popular.

Pueyo de Fañanás. Ermita de San Pedro
Pueyo de Fañanás. Ermita de San Pedro

En este pueblo, por donde pasaba la antigua “Vía Romana – Ilerda . Osca”, destaca su iglesia parroquial de San Pedro de Verona (siglo XVI). También existe un Albergue para los peregrinos del Camino de Santiago, pues por aquí pasa el “camino catalán” que une Montserrat con Santa Cilia de Jaca, y que lo componen 14 etapas (aquí es el final de la etapa 9, que da comienzo en Berbegal, y el inicio de la etapa 10 con final en Huesca).

Pueyo de Fañanás. El calvario
Pueyo de Fañanás. El calvario
Pueyo de Fañanás. Crucero en la plaza
Pueyo de Fañanás. Crucero en la plaza

 

 

 

 

 

 

 

 

Pueyo de Fañanás. Iglesia San Pedro de Verona
Pueyo de Fañanás. Iglesia San Pedro de Verona
Pueyo de Fañanás. A las puertas del albergue
Pueyo de Fañanás. A las puertas del albergue
Pueyo de Fañanás. Camino de Alcalá del Obispo
Pueyo de Fañanás. Camino de Alcalá del Obispo

 

Ya camino de Alcalá del Obispo, cruzaremos un puente sobre el río Guatizalema para coger la “Vía Romana” que nos llevará a nuestro destino final. El Guatizalema (con topónimo de “wadi salama” o “río de los Salama”, familia muy influyente y poderosa, de origen árabe, de la segunda mital del siglo VIII), tiene una longitud superior a 70 kilómetros y nace en las cercanías de Nocito, para, una vez excavadas las llamadas “Gargantas del Guatizalema” y regar los campos de la Hoya de Huesca, verter sus aguas al río Alcanadre dentro del término municipal de Peralta de Alcofea. Es un río que no lleva grandes caudales de agua por término medio, con unas riberas llenas de vegetación que incluso llegan a taponar su cauce por árboles caídos al mismo, y que está, además, bastante sangrado por varios azudes de derivación de aguas cuyas acequias son las que riegan y dan vida al llano y pueblos cercanos a su cauce.

Cauce del río Guatizalema
Cauce del río Guatizalema

 

En el trayecto hasta Alcalá del Obispo, despuntan unas no muy extensas superficies de regadío, cuyas tierras son regadas por la acequia de Abrisien cuyo azud de derivación se halla aguas abajo de Siétamo. Por lo que hemos podido ver, la modernización de los regadíos todavía no ha llegado a este territorio, pues, salvo alguna contada excepción en que los campos son irrigados por aspersión, en la inmensa mayoría todavía se siguen utilizando los tradicionales sistemas de la tajadera y posterior inundación. Luego dicen que falta agua. Tradicionalmente al río Guatizalema se le ha llamado “matapanizos”, pues, justamente en los meses de más calor, que es cuando más se le necesita, es cuando lleva menos agua.

Fañanás. Camino de Alcalá del Obispo
Fañanás. Camino de Alcalá del Obispo
Argavieso. Camino de Alcalá del Obispo
Argavieso. Camino de Alcalá del Obispo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegamos por la antigua Vía Romana a Alcalá del Obispo (topónimo árabe de “al-Qalá” –castillo-; lo del Obispo le llegó después, en virtud de los señoríos ejercidos, incluyendo el de Montearagón), cuyo casco urbano es el típico de la Hoya, con casas de planta baja  y piso, articulado en base a una gran plaza de donde parte una larga calle para ambos lados, a los pies de su iglesia parroquial de San Miguel Arcángel (siglo XVII/XVIII) ubicada en lo más alto del pueblo, sobre un cerro donde antiguamente llegó a estar asentado un castillo (siglo XI). Por cierto, el templo necesita de una urgente reparación.

 

Alcalá del Obispo
Alcalá del Obispo
Alcalá del Obispo
Alcalá del Obispo

 

 

 

 

 

 

 

 

Alcalá del Obispo. San Miguel Arcángel
Alcalá del Obispo. San Miguel Arcángel
Alcalá del Obispo
Alcalá del Obispo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este pueblo, de origen musulmán, que se halla cerca del Aeropuerto de Huesca, tiene un extenso casco urbano, en el que destacan algunas casas que dan muestras de un noble pasado, con portadas de medio punto, grandes dovelas de piedra arenisca y piedras armeras incrustadas en algunas de sus fachadas. Es una población que a principios del pasado siglo XX llegó a superar los 1300 habitantes, hoy en día bastante mermada dicha cifra por desgracia. Por sus cercanías, entre lo que es el aeropuerto y el pueblo, discurre el río Botella que es afluente del Guatizalema aguas abajo de Argavieso.

Alcalá del Obispo
Alcalá del Obispo

 

Alcalá del Obispo. Escudo de armas
Alcalá del Obispo. Escudo de armas
Alcalá del Obispo. Escudo de armas
Alcalá del Obispo. Escudo de armas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alcalá del Obispo
Alcalá del Obispo

 

Finalizada la caminata dimos cuenta de una buena comida de hermandad.

 

Todo el grupo alrededor de una buena mesa
Todo el grupo alrededor de una buena mesa

 

 

 

 

 

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