Ruta por Lecina – Molino de Almazorre – Betorz – Lecina

De nuevo por el “Biello Sobrarbe”, esta vez para realizar una Circular dentro del término municipal de Bárcabo, con inicio y final en el pueblo de Lecina, pasando por lo que fueron el molino y el tejar de Almazorre, para ascender posteriormente al pueblo de Betorz.

Todo el recorrido lo hemos hecho por los antiguos caminos que unían las poblaciones de Lecina; Almazorre; Betorz y Lecina, los cuales están muy bien señalizados y balizados siendo coincidentes con lo que hoy son los PR HU – 56; 58 y 57. Estas viejas vías de comunicación han resultado ser bastante entrenidas y transcurren, en su mayor parte, flanqueadas por largos y muy trabajados tapiales de piedra bajo la sombra de un variado arbolado de encinas, robles, arces, pinos, ….. además de arbustos de todo tipo, entre los que destacan gran cantidad de bojes, etc.

Hoy, día 3 de junio de 2015, las temperaturas han sido bastante elevadas, con un sol de justicia y que, en algunos tramos, sobre todo en los de subida, nos ha hecho sudar la gota gorda.

El recorrido ha transcurrido integramente por dentro de lo que son los confines del Parque de Guara, entre las estribaciones de la sierra de Sevil, por el oeste o, lo que es lo mismo, la margen derecha del río Vero y donde destacan los Tozales de Sevil (1378 m) y el de Asba (1441 m), y la sierra de Arbe por el este o margen izquierda del río Vero, aprovechando la depresión hecha entre ambas formaciones por el citado río. La ascensión a los Tozales de Sevil y de Asba, son dos asignaturas que tenemos pendientes, y que realizaremos en cuanto podamos, ya que las vistas paisajísticas desde los más alto de ambos sobre el Sobrarbe y el Somontanto deben ser espectaculares.

Como tantas otras zonas de nuestra geografía, en la sierra de Guara y sus cercanías, la emigración ha hecho mella en el desarrollo de estos territorios. La escasez de población es una constante, con un abandono de los cultivos tradicionales y las explotaciones ganaderas. Un territorio excesivamente quebrado y con una orografía exigente que tampoco ha ayudado mucho.

Lecina. Preparando la partida
Lecina. Preparando la partida
Lecina. Crucero en la plaza
Lecina. Crucero en la plaza

 

 

 

 

 

 

 

 

Lecina
Lecina
Lecina
Lecina

 

 

 

 

 

 

 

 

Lecina
Lecina
Lecina
Lecina

 

 

 

 

 

 

 

 

Lecina
Lecina

 

Obligada era la visita a la carrasca o encina de Lecina, conocida también como “la Castañera de Carruesco”, la cual, se dice, es milenaria y tiene una dimensiones más que considerables (diámetro de copa: 28 m; diámetro de base: 1’75 m; perímetro a 1’30 m de altura: 7,56 m; altura total: 16’5 m; superficie que cubre: 615 m2). Esta carrasca, que tiene su propia leyenda, ha sido testigo de reuniones de los concejos en las que se adoptaban decisiones importantes, de tratos y pactos, de bodas y de todo tipo de celebraciones a lo largo de su larga vida. Este tipo de árboles, eran considerados como sagrados por las civilizaciones antiguas.

 

 

La Carrasca de Lecina
La Carrasca de Lecina
La Carrasca de Lecina
La Carrasca de Lecina

 

 

 

 

 

 

 

 

 La iglesia parroquial de Lecina, de San Juan Bautista, ocupa el lugar donde antaño se hallaba ubicado el monasterio visigótico de San Cucufate, la cual fue reedificada a finales del siglo XVIII.

Lecina. Iglesia de San Juan Bautista
Lecina. Iglesia de San Juan Bautista
Lecina. Iglesia de San Juan Bautista
Lecina. Iglesia de San Juan Bautista

 

 

 

 

 

 

 

 

Antes de llegar al molino de Almazorre, nos hemos encontrado con un gran quejigo, que también nos ha llamado la atención por sus grandes dimensiones. El quejigo o roble, es otro de los árboles majestuosos y queridos por el hombre, dada la majestuosidad de su porte y su preciada madera; su corteza era muy apreciada para el curtido de las pieles.

 

Lecina. Camino de Almazorre
Lecina. Camino de Almazorre

 

 

 

Lecina. Camino de Almazorre
Lecina. Camino de Almazorre
Monumental quejigo, camino de Almazorre
Monumental quejigo, camino de Almazorre

 

 

 

 

 

 

 

 

Almazorre
Almazorre

 

 Nada más atravesar el cauce seco del río Vero, nos encontramos con un antiguo molino, que, en realidad, eran dos, uno para la molienda del cereal y que estaba accionado por la energía hidráulica, y el otro era aceitero que funcionaba por tracción animal. En el dintel de las puertas de entrada se dejan ver unas inscripciones del nombre de su propietario y la fecha de su construcción.

Molino y Tejar de Almazorre
Molino y Tejar de Almazorre
Tejar de Almazorre
Tejar de Almazorre

 

 

 

 

 

 

 

 

Junto al molino, se halla un antiguo tejar restaurado, que era de propiedad municipal y estuvo en funcionamiento hasta mediados del pasado siglo.

Interior del horno del Tejar. Almazorre
Interior del horno del Tejar. Almazorre
Molino harinero y aceitero. Almazorre
Molino harinero y aceitero. Almazorre

 

 

 

 

 

 

 

 

Todavía se puede apreciar la acequia que llevaba el agua a través del saetín hasta el rodezno, así como los cárcavos que desaguaban el agua y que se encuentran en buen estado de conservación.

Inscripción en el dintel del molino. Almazorre
Inscripción en el dintel del molino. Almazorre
En el molino de Almazorre
En el molino de Almazorre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el molino de Almazorre
En el molino de Almazorre
Molino de Almazorre. Detalle de los cárcavos
Molino de Almazorre. Detalle de los cárcavos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Abandonamos los edificios del molino y el antiguo tejar, y cruzamos de nuevo en cauce seco del río Vero, para tomar una senda, de prolongado desnivel, que nos llevará al pueblo de Betorz por el barranco Talabera.

 

Camino de Betorz, una vista de Almazorre
Camino de Betorz, una vista de Almazorre

 

 

Almazorre. Camino de Betorz
Almazorre. Camino de Betorz
Camino de Betorz, un arnal al otro lado del barranco
Camino de Betorz, un arnal al otro lado del barranco

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegando a Betorz
Llegando a Betorz
Llegando a Betorz
Llegando a Betorz

 

 

 

 

 

 

 

 

Poco antes de llegar a Betorz, nos encontramos con la antigua fuente que tiene un gran aljibe y conserva el agua muy fresca, además de muy buena. Un vecino del pueblo nos hizo saber donde estaba el viejo aljibe, donde nos refrescamos un poco después de la calurosa subida desde el molino de Almazorre.

Betorz. En el aljibe
Betorz. En el aljibe
Betorz. En el aljibe
Betorz. En el aljibe

 

 

 

 

 

 

 

 

El pueblo de Betorz, se articula en base a la carretera, para llegar a lo que se llama el barrio alto que es donde se encuentra la iglesia parroquial, de Santa Nunilo y Santa Alodia, cuyos nombres son de raíz goda, nacidas ambas en Adahuesca en el siglo IX en el seno de una familia rica; su padre era musulmán y la madre (que era nacida en Betorz), profesaba a escondidas la fe cristiana que inculcó a sus hijas. Una vez fallecidos sus padres, se les intentó persuadir para que abrazaran el Islam, pero al negarse a ello fueron decapitadas en Huesca.

 

Betorz
Betorz
Betorz. Iglesia Santas Nunilo y Alodia
Betorz. Iglesia Santas Nunilo y Alodia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Betorz. Crismón encalado sobre la puerta de la iglesia
Betorz. Crismón encalado en la puerta de la iglesia
Betorz. Crucero junto a la iglesia
Betorz. Crucero junto a la iglesia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Betorz
Betorz

 

 A la entrada de Betorz, hay una antigua placa de cerámica que dice “Cuartel del Poniente”, la cual era debida a una de las divisiones administrativas por las que se regía el viejo Sobrarbe; Betorz formaba parte del Cuartel de Poniente, al ser el territorio que marcaba el límite comarcal por el oeste.

Betorz
Betorz

 

Sobresalen las “cruces de piedra blanquecina” insertadas en las paredes de piedra seca de las casas o muros de la población a modo de “vía crucis”, con inicio en la iglesia parroquial y final en el cementerio. En la actualidad, han desaparecido o han sido destruidas algunas de las cruces y quedan unas pocas.

 

Betorz. Vía Crucis
Betorz. Vía Crucis
Betorz. Vía Crucis
Betorz. Vía Crucis

 

 

 

 

 

 

 

 

El camino de vuelta a Lecina, para completar “la circular”, lo hacemos descendiendo por el barranco Torzita, por una vieja senda que bordea una gran cantidad de huertos, abandonados y llenos de maleza, cuyas parcelas se habían ido aterrazando aprovechando la orografía del terreno.

 

Betorz. Camino de Lecina
Betorz. Camino de Lecina
Betorz. Camino de Lecina
Betorz. Camino de Lecina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Típica edificación de piedra, camino de Lecina
Típica edificación de piedra, camino de Lecina

 

 De mención especial son las muy elaboradas paredes de piedra que jalonan los caminos a ambos lados. Vale la pena recorrerlos aunque solo sea para apreciar lo bien hechos que están los muros y el gran trabajo que realizaron para ello.

 Por la sierra de Guara y sus alrededores, destaca la peculiar forma en que han ido levantando unos largos muros para que sirvieran de delimitación entre las fincas y evitar que el ganado pudiera acceder a ellas. Como los terrenos son muy pedregosos, piedra que sacaban de los campos, piedra que utilizaban para hacer las largas paredes; aquí no se desaprovechaba nada.

 

Camino de Lecina a Almazorre
Camino de Lecina a Almazorre
Camino de Lecina a Almazorre
Camino de Lecina a Almazorre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otro asunto de vital importancia por estos territorios era el aprovechamiento del agua, para lo que tenían que recurrir a la construcción de pozos y aljibes.

Lecina. Pozo en el camino de Almazorre
Lecina. Pozo en el camino de Almazorre
Betorz. Fuente y abrevadero
Betorz. Fuente y abrevadero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Betorz. Pozo en la fuente
Betorz. Pozo en la fuente
En el camino de Betorz a Lecina, otro pozo
En el camino de Betorz a Lecina, otro pozo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lavadero en la fuente de Laspuña, en el camino de Betorz a Lecina. Antiguamente había un tejar muy cerca de aquí
Lavadero en la fuente de Laspuña, en el camino de Betorz a Lecina. Antiguamente había un tejar muy cerca de aquí

 

Las chimeneas, aunque muchas se hallan reconstruídas, son elementos que requieren nuestra atención, hechas de forma para que no puedan acceder “las bruixas” a las casas. Estamos en una zona, a los pies del Tozal de Asba, que siempre ha estado relacionada con las brujas y sus maléficos aquelarres.

Betorz
Betorz
Betorz
Betorz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lecina
Lecina

 

En las puertas de las casas, en los dinteles de las ventanas o de las puertas, no faltan signos identificativos para la salvaguarda de los hogares, como son cruces, garras de aves rapazes o pezuñas de jabalíes, y que los mantenga libres de los malos espíritus.

Lecina
Lecina
Lecina
Lecina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Betorz
Betorz
Betorz
Betorz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Finalizado el recorrido, y ya de vuelta para casa, nos paramos a las afueras de Colungo para poder ver la “Olivera Nadal”. Impresionante olivo, de unas dimensiones descomunales, con un diámetro en la base de 4’5 m y una altura de 8 m, cubriendo una superficie de 50 m2.

 

Colungo. Olivera Nadal
Colungo. Olivera Nadal

 

 

Colungo. Olivera Nadal
Colungo. Olivera Nadal
Colungo. Olivera Nadal
Colungo. Olivera Nadal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Colungo, desde la "olivera nadal"
Colungo, desde la “olivera nadal”
Asque, desde la "olivera nadal"
Asque, desde la “olivera nadal”

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