Ruta circular por las Vilas del Turbón y el Puerto de las Aras

Ruta circular con inicio y final en Las Vilas del Turbón/Las Bilas, subir al Puerto y ermita de las Aras, para bajar después por los collados de San Chaume y Planatuzal.
25-sep-2019 — Itinerario: 11’81 km — Desnivel acumulado: 670 metros

 

Un abismo de siete mil años nos separa de los primeros tiempos del Neolítico, cuando los primeros pastores trashumantes, con sus grandes zurrones de piel cargados de novedades para la época y acostumbrados a saltar de roca en roca por entre las quebraduras del monte desde que nacían, hicieron acto de presencia por estos parajes en busca de pastos de alta montaña. Con sus rostros curtidos, los miembros endurecidos y habituados al duro trabajo, soportando rudas fatigas, estas primitivas gentes estaban familiarizados con la peligrosa vida de la montaña.

 

Iniciando la subida al Puerto de las Aras
Iniciando la subida al Puerto de las Aras

 

 

El pasado 4 de agosto, hice esta bonita excursión por primera vez, aunque con distintos compañeros de viaje.

 

El Turbón al fondo. 4-ags-19
El Turbón al fondo. 4-ags-19
Ermita de las Aras. 4-ags-19
Ermita de las Aras. 4-ags-19

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos encontramos en las laderas y estribaciones de la ‘montaña mágica’: El Turbón, que emerge en solitario y sobresale sobre el resto de elevaciones que la rodean. Una montaña que parece prestar sus servicios, a modo de vigía, a las altas cumbres del cordal pirenaico, que fabrica y amasa tormentas de un temeroso fragor, que se van descomponiendo en notas largas y suaves a medida que descienden por sus empinadas laderas para castigar a los pueblos que salpican sus faldas y alrededores. Un monte que conserva en sus entrañas muchas sabidurías perdidas, además de leyendas, y que, dada su caprichosa morfología, siempre atrapa la atención desde la lejanía y ejerce un cierto embrujo en su contemplación.

 

 

Macizo del Turbón
Macizo del Turbón

 

La subida al Collado de las Aras —siguiendo las marcas del PR HU-133—, la hacemos por entre un bosque abierto con pequeños espacios de verdes prados y proliferación de grandes arbustos de boj, en lo que puede considerarse un piso de vegetación subalpina y por donde las vacas pastan plácidamente.

 

Subiendo al Puerto de las Aras
Subiendo al Puerto de las Aras
Subiendo al Puerto de las Aras
Subiendo al Puerto de las Aras

 

 

 

 

 

 

 

 

A medida que vamos ganando altura, las vistas sobre el fondo del Valle de Lierp y la cercana sierra del Chordal son cada vez más espectaculares. También se aprecian mejor las casi verticales paredes del macizo, con el Turbonet y sus 2346 m y el llamado Frontón de las Bruixas. Llaman la atención los grandes peñascos dispersos a distintas alturas, que, en su momento, se fueron desprendiendo de las pétreas cumbres e iniciaron un rodar por las pendientes laderas impulsados por no se sabe bien qué fuerzas ocultas de su interior, y que a buen seguro emitirían un crujir espeluznante arroyando todo lo que encontraban al paso.

 

 

Valle de Lierp
Valle de Lierp
El Turbón
El Turbón

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuentan que en lo alto de la cima vivía el espíritu de la montaña —el ome granizo—, un habitante extraordinario que convertía sus soplidos en enormes vendavales, anunciadores de tormentas. Cuando en la montaña se oía tronar, las campanas de los pueblos cercanos empezaban a tocar, mientras el cura subido a los esconjuraderos efectuaba los oportunos rituales y los parroquianos realizaban quemas de ramas de boj bendecido el día de San Pedro Mártir (entre Serrate/Sarrat y Padarníu/Padarnín, hay una ermita con dicha advocación).

 

Ermita San Pedro Mártir. Serrate / Padarniu
Ermita San Pedro Mártir. Serrate / Padarniu

 

Un lugar donde, semanalmente —los viernes— además de la Nochebuena, se reunían las brujas del Alto Aragón para celebrar sus aquelarres y bailar en torno al diablo, el cual, dicen, habita entre las cuevas de la montaña mágica. Un lugar clásico de las grandes fiestas nocturnas de estas amazonas del escobón, los sapos con collareta y toda la abigarrada servidumbre del macho cabrío…, ¡su ídolo, su jefe! La toponimia de algunos de los lugares de este espacio montañoso, ya le confieren un aura de cierto misterio: ‘Frontón de las bruixas’, Forat d’as bruixas’, ‘coll de fadas’, ‘eretas de las bruixas’, …

 

El Turbón
El Turbón

 

Ahí van algunos de los dichos sobre El Turbón:

  • ‘En El Turbón, las brujas tienden sus ropas al sol’
  • ‘Si hay niebla o boria en Turbón, habrá tormenta en todo Aragón’
  • ‘L’arca ba turbá, l’arca ba turbá’, … gritó Noé al descender las aguas del Diluvio Universal y encallar el Arca. Ello explica el topónimo, pues ‘turbar’ equivale a encallar, y de ‘turbar’ a Turbón; por lo menos eso es lo que contaban los abuelos.
  • ‘Un mítico dragón’ habitaba en la montaña, infundiendo gran temor a las gentes y diezmando sus rebaños. Se cree que está dormido por alguna de las canales del macizo.

 

En el Puerto de las Aras
En el Puerto de las Aras
El frontal de las brujas y ereta de las brujas
El frontal de las brujas y ereta de las brujas

 

 

 

 

 

 

 

 

Collado de las Aras (1904 m)

Un premio paisajístico al llegar al mismo. Ante nosotros se presenta en todo su esplendor el impresionante cordal de los Pirineos, con todas las cumbres a nuestro alcance visual, aunque de vez en cuando eran cubiertas por algunas nubes, que pronto se disipaban. La cara sur ponía a nuestra disposición las Sierras Interiores, con la Sierra de Guara en lontananza.

 

El pico Perdiguero desde Las Aras
El pico Perdiguero desde Las Aras

 

 

El grupo en el Puerto de las Aras
El grupo en el Puerto de las Aras

 

Aunque los hemos oído y divisado a lo lejos, no hemos podido disfrutar de la presencia de los grandes rebaños de ovejas que por aquí pastan —cuando subimos en agosto, sí los había—. Estos grandes hatos de ganado lanar, pueden considerarse los herederos directos de la ancestral tradición del pastoreo por estos parajes. Este paso, así como el cercano de La Muria, son las dos trochas naturales que aún se utilizan hoy en día como cañadas ganaderas.

 

Rebaño en el Puerto de las Aras
Rebaño en el Puerto de las Aras
Rebaño en el Puerto de las Aras
Rebaño en el Puerto de las Aras

 

 

 

 

 

 

 

 

En este lugar confluían los caminos tradicionales del norte de Ribagorza en el Neolítico Antiguo —hace siete mil años—. Aquí se juntaban las rutas que iban de Norte a Sur y de Este a Oeste, pues los habituales caminos fluviales prehistóricos se veían interrumpidos en esta parte del Pirineo por las profundas gargantas de los Congostos de Ventamillo y de Obarra —en los ríos Ésera e Isábena, respectivamente—.

 

El Puerto de las Aras
El Puerto de las Aras
El Puerto de las Aras
El Puerto de las Aras

 

 

 

 

 

 

 

 

La roca caliza, con sus acanaladuras y oquedades, es el material dominante. Por los alrededores se suceden los fenómenos kársticos: dolinas, cuevas, surgencias, … y asoman potentes lapiaces.

 

Paso del Puerto de las Aras
Paso del Puerto de las Aras
Lapiaz en el Puerto de las Aras
Lapiaz en el Puerto de las Aras

 

 

 

 

 

 

 

 

Fue un importante lugar de paso en Ribagorza, pues hasta la construcción de las modernas vías de comunicación —que se desarrollaron aprovechando el curso de las aguas— los pasos entre valles estaban taponados por grandes roquedos y se hacían por peligrosos desfiladeros, donde los salteadores y ladrones imponían sus leyes. Fue la pura necesidad la que impuso el trazado de los caminos por los altos de las empinadas sierras, lo que los hacía peligrosos debido a la cantidad de riegos que conllevaban, tales como las nevadas —que obligaban a ir adivinando el trazado de las sendas—, las sufridas tormentas y la propia orografía del terreno, además de escuchar el aullido de los lobos que por aquel entonces deambulaban y que eran una amenaza para el ganado. Antiguas costumbres y usos se introdujeron por este paso, que, por otra parte, también ha servido de ayuda para escribir la historia del territorio y ha contemplado el paso de muchas generaciones.

 

Puerto de las Aras
Puerto de las Aras
Puerto de las Aras
Puerto de las Aras

 

 

 

 

 

 

 

 

Una vez visitada la ermita de las Aras, restaurada hace pocos años por suscripción popular, iniciamos el camino que nos ha de llevar por las Colladas de San Chaume o Ratés (1807 m) y la de Planatuzal (1749 m), para coger el PR HU-123 que nos bajará hasta las Vilas del Turbón/Las Bilas.

 

Ermita de las Aras
Ermita de las Aras
Collado de Planatuzal
Collado de Planatuzal

 

 

 

 

 

 

 

 

Balneario de Las Vilas del Turbón

Asentado en el punto donde comienza el áspero bosque de pinos, que viene a cubrir como una sábana verde la base y las laderas del monte. Inicio y final de nuestra excursión de hoy. Inaugurado a principios de la década de los pasados años treinta. Un activo del Pirineo aragonés, … un activo de Ribagorza. Un lugar de aguas sanadoras, al que la gente accedía para tomar sus aguas —antes incluso de hacer la carretera—, por entre sendas de cabras y bordeando precipicios, teniendo que abrirse paso entre los bojes, aunque todo esfuerzo quedaba recompensado por los buenos resultados de las curas de las aguas, que se hacían sin direcciones ni métodos, tan solo bebiendo y bebiendo con inusitada fe.

 

Las Vilas del Turbón. Manantial de agua
Las Vilas del Turbón. Manantial de agua

 

 

Balneario de Las Vilas del Turbón
Balneario de Las Vilas del Turbón

 

 

 

 

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