Ruta por Angües – Bespén – Blecua – Antillón
Un paseo entre Angües y Antillón
7-oct-2015 — 14 kms
De nuevo un recorrido por la Comarca de la Hoya de Huesca/Plana de Uesca, esta vez por los pueblos de Angües, Bespén, Blecua y Antillón, ubicados en la parte sureste de lo que es la Comarca y lindando con el Somontano de Barbastro, en el que el río Alcanadre actúa como de línea divisoria.
Buen recorrido con una buena temperatura y jornada apropiada para la práctica del senderismo por este territorio de transición entre las sierras prepirenaicas y el valle del Ebro, en el que abundan las carrascas, almendros, olivos y el viñedo (siempre se ha caracterizado por ser una zona productora de recios vinos), además de un relieve suave.
La Comarca de la Hoya de Huesca/Plana de Uesca, ha sido siempre la gran desconocida de la provincia, sobre todo en lo que concierne a la parte sur de la N-240, al caer un tanto a desmano de lo que son las rutas tradicionales. Los pequeños pueblos que salpican esta porción del territorio, que todos tienen sus peculiaridades y que todos merecen ser visitados, son pueblos que, como otros muchos del Altoaragón, han apreciado un especial cuidado en la restauración de buena parte de sus viejas casas; esta labor de rejuvenecimiento proporciona a los que los visitan una sensación agradable dando muestras de que quieren actualizarse y de que se perpetúe la memoria de lo que fueron sus viejos tiempos.
La Hoya de Huesca/Plana de Uesca, se halla encajada entre los ríos Gállego y Alcanadre, la Sierra de Guarra y la depresión del Ebro, es un territorio a caballo entre el llano y la montaña, desde unas escabrosas sierras prepirenaicas, al norte, hasta unas extensas llanuras en su parte meridional, en una franca transición a ambientes esteparios del valle del Ebro. La Comarca se halla surcada por una compleja red hidrográfica, que comprende, además de los ya citados ríos Gállego y Alcanadre, al Isuela, Flumen, Guatizalema, Calcón o Formiga.
Comenzamos la ruta en Angües, desde donde, después de visitar su núcleo urbano, nos hemos dirigido hacia el pueblo de Bespén, pasando antes por la finca denominada El Pardo, la cual se halla en la actualidad, aparentemente, sin actividad alguna.
Destaca en este término municipal, el paso existente sobre el río Alcanadre hacía la cercana población de Lascellas; en el cruce de dicho río, existen restos de lo que fue un antiguo puente medieval y de uno colgante, aguas arriba, permaneciendo actualmente en servicio el de la carretera nacional, el llamado “puente de Arbex”, y el viaducto de la autovía. El antiguo puente medieval, del que hoy solo quedan restos, ha sido, desde tiempo inmemorial, el lugar donde se realizaban las Capitulaciones Matrimoniales, acudiendo todos los pueblos de la redolada a este punto para capitular y concertar los matrimonios.
Muy cerca de Angües, discurre el cauce fluvial del río Alcanadre, que nace en la sierra de Galardón, cuyo lecho está profundamente excavado entre acantilados que impiden que del mismo puedan derivarse acequias para regar los secos terrenos colindantes. Es un río bastante caudaloso y no presenta estiajes de importancia.
En el trayecto a Bespén, tuvimos que sortear la importante barrera que supone la construcción de la autovía, pues nos encontramos con el camino cortado. Nada mejor que pasar por debajo, a través de unos de los de los tubos de desagüe.
Todo el itinerario discurrió por unas tierras onduladas de cerros suaves y valles acunados, con llanuras limosas y de fondo plano y abundantes cerros de areniscas. Aunque con grandes problemas de arenización, la piedra arenisca se ha venido utilizando como material constructivo en los numerosos monumentos religiosos y edificaciones de todo tipo, ya sean militares o civiles, que se prodigan por la zona. Las afloraciones de arenisca, además de las curiosas formaciones geológicas que han ido formado, también han facilitado la excavación en ellas de profundas bodegas y curiosas cuevas, lo que ha dado lugar al desarrollo de leyendas relacionadas con la religiosidad o la fertilidad.
Sobre el pueblo de Bespén, sobresale lo que fue su antiguo castillo así como su iglesia románica de San Juan Evangelista, del siglo XI; en el pórtico de esta iglesia resaltan sus arquivoltas con un ajedrezado jaqués, sus lenguetas y diamantes, todo ello en piedra de arenisca y que ya necesita de una profunda restauración.
Desde Bespén, nos dirigimos a Blecua y nos encontramos a mitad camino una curiosa fuente con su abrevadero excavado en la roca, que nos llamó la atención. Es una pena que no haya una adecuada señalización al efecto, pues, el entorno lo descubrimos por casualidad, ya que estaba tapado por las ramas de los árboles.
Llegamos a Blecua, situado sobre un pequeño cerro que domina las llanuras del piedemonte hasta la sierra de Guara. De este bien cuidado pueblo, no vimos su Pozo-Fuente ni el gran aljibe subterráneo que hay sobre su subsuelo, pero sí pudimos deleitarnos con el magnífico Museo Etnológico de Anselmo Buil, sus propietarios fueron muy amables y nos enseñaron todas las dependencias donde se halla ubicado el museo, así como las estancias de la casa que, antiguamente, fue dedicada a posada.
Una vez visitada la casa-museo, recorrimos su casco urbano y, además de su gran plaza e iglesia parroquial, nos acercamos hasta la iglesia-fortaleza de Santa Ana, adosada al antiguo castillo, la cual se halla asentada sobre un gran escarpe rocoso de piedra arenisca en cuya base hay excavadas unas antiguas bodegas.
Desde Blecua, y a través de la antigua calzada romana entre Ilerda y Osca, nos dirigimos a nuestro destino final, que no es otro que el pueblo de Antillón, población que fue muy importante allá por los siglos XI/XII, y en el que todavía se conservan parte de las murallas que cercaban su casco urbano medieval.
Antillón es un una población a medio camino entre Pertusa, Bespén o Blecua, por donde pasa la vía romana, hoy reconvertida en Camino de Santiago. Su iglesia es del siglo XII, de estilo románico, pero con sucesivas modificaciones y adiciones a lo largo de los tiempos, llamando la atención el sepulcro que cuelga en la pared exterior, el cual, dicen, mantiene los restos de Sancho de Antillón, un fiel caballero de Pedro II que sufrió las consecuencias de la derrota en la batalla de Muret.
Como ya he comentado en alguna que otra ocasión, es una zona que tiene un gran problema de despoblación así como envejecimiento de sus habitantes. La Comarca tiene una gran asignatura pendiente en cuanto a labores de asentamiento, dada la excesiva concentración existente en torno a la capital de la provincia.