Ruta circular en Bonansa por la ruta de las ermitas

Bonansa. Ermita de San Aventín
Bonansa. Ermita de San Aventín

Circular por los alrededores de Bonansa, a través del PR HU-214 y por un pequeño tramo del GR-15, que nos ha llevado a conocer las ermitas de San Aventín, San Roque, San Salvador y Santa Lucía; las tres primeras de estilo románico, de los siglos XI y XII, y la cuarta que data del siglo XVI. Todas ellas restauradas en los últimos años.

El recorrido bastante cómodo,  además bastante interesante por el valor histórico y artístico que atesora, deleitándonos, en todo momento, con unas excelentes vistas sobre el Pirineo, los valles de los ríos Baliera e Isábena, así como del macizo del Turbón y sus aledaños. La altura media por la que nos hemos movido ha estado en torno a los 1200 / 1550 metros, por lo que, el calor, aunque se dejaba notar, tampoco ha sido muy sofocante.

El paseo matinal de hoy, 6 de julio de 2015, ha tenido su inicio y su final en Bonansa, pueblo que siempre tuvo una especial relevancia en cuanto a las rutas que surcaban este territorio y que comunicaban la Alta Ribagorza con otras zonas situadas aguas abajo de los ríos Noguera Ribagorzana o del Isábena. También ha sido punto de vital importancia para la trashumancia, pues hay referencias sobre ello que se remontan a finales del siglo X, en las que ya aludían a la llamada Vía Carrale, cañada que remontaba la sierra de Sis, y que, desde aquí, se podía trifurcar hasta los puertos de Bohí-Tahull, al Valle de Arán o bien a los montes de Castanesa.

Bonansa. Preparando la marcha
Bonansa. Preparando la marcha
Bonansa. Fuente
Bonansa. Fuente

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonansa. Iglesia de Santa Coloma
Bonansa. Iglesia de Santa Coloma
Bonansa. Puerta de entrada a la iglesia
Bonansa. Puerta de entrada a la iglesia

 

 

 

 

 

 

 

 

En primer lugar nos hemos dirigido hacía la ermita de San Aventín, ubicada sobre un pequeño cerro muy cerca del casco urbano, al que hay que acceder por una senda de gran desnivel. Esta ermita data del siglo XI, y es uno de los pocos ejemplos que se conservan de los primeros tiempos del arte románico en Aragón.

 En su construcción, además de la utilización piedra tosca, destaca la piedra caliza de color rojizo, que es un tipo de caliza de la época devónica (unos 400 mills/años) del Paleozoico. Esta clase de piedra, se da, principalmente, en la llamada Zona de Las Nogueras, que está al sur de la Zona Axial, y que actúa como enlace con la Unidad Surpirenaica, en una especie de pasillo entre Castejón de Sos y Montanuy.

Bonansa
Bonansa
Bonansa. Ermita de San Aventín
Bonansa. Ermita de San Aventín

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonansa. Ermita de San Aventín
Bonansa. Ermita de San Aventín
Bonansa. Ermita de San Aventín
Bonansa. Ermita de San Aventín

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonansa. Vista desde San Aventín
Bonansa. Vista desde San Aventín
Montes de Castanesa. Desde San Aventín
Montes de Castanesa. Desde San Aventín

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonansa, como algunos otros pueblos de la Alta Ribagorza, celebran la noche de San Juan de una manera espectacular con el encendido de sus fallas, y es, precisamente, desde esta ermita de San Aventín, en que descienden las gentes del lugar hasta el pueblo con las antorchas encendidas, creando por el camino el efecto de una especie de lengua de fuego. Todavía quedaban restos de la hoguera en que se prendieron las antorchas hace unos pocos días.

Bonansa. Restos hoguera noche de las fallas
Bonansa. Restos hoguera noche de las fallas

 

Seguidamente, nos hemos dirigido a la cercana ermita de San Roque, la cual fue restaurada hace unos pocos años, ya que se encontraba en situación de ruina total.

 

Bonansa. Camino de la ermita de San Roque
Bonansa. Camino de la ermita de San Roque
Bonansa. Ermita de San Roque
Bonansa. Ermita de San Roque

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonansa. En la ermita de San Roque
Bonansa. En la ermita de San Roque
Bonansa. Ermita de San Roque
Bonansa. Ermita de San Roque

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonansa. Interior ermita de San Roque
Bonansa. Interior ermita de San Roque
Bonansa. Ermita de San Roque
Bonansa. Ermita de San Roque

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Finalizada la visita, nos dirigimos hacia la ermita de San Salvador, que dista, aproximadamente, a una hora de camino, lo cual hacemos a través de una pista forestal que, en el último tramo, nos ha llevado por entremedio de un profundo pinar, lo cual, dada la temperatura reinante, se ha agradecido. La pista, que se ha ido compartiendo con alguna senda de vez en cuando, ha tenido un ascenso gradual, hasta llegar a una pequeña pradera y desde allí, en pocos minutos, a la ermita.

Bonansa. Señales indicativas
Bonansa. Señales indicativas
Bonansa. Camino de la ermita de San Salvador
Bonansa. Camino de la ermita de San Salvador

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibiles. Camino de ermita San Salvador
Bibiles. Camino de ermita San Salvador
Valle del Baliera. Camino ermita San Salvador
Valle del Baliera. Camino ermita San Salvador

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonansa. Camino ermita de San Salvador
Bonansa. Camino ermita de San Salvador
Bonansa. Camino ermita de San Salvador
Bonansa. Camino ermita de San Salvador

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonansa. Senda de subida a ermita de San Salvador
Bonansa. Senda de subida a ermita de San Salvador
Bonansa. Senda de subida a ermita de San Salvador
Bonansa. Senda de subida a ermita de San Salvador

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

San Salvador, es una pequeña ermita situada en un lugar estratégico, desde el que se puede contemplar la barrera pirenaica que conforman los picos de Eriste o Posets, Gallinero, Urmella, la espalda del Aneto, los montes de Castanesa, los Besiberris, …. …. Desde este lugar se puede ver prácticamente toda la depresión del río Baliera y la franja que une los ríos Noguera-Ribagorzana y Ésera, así como la multidud de pueblos que saltean ambas vertientes, con sus prados de siega en el fondo del valle y en las laderas bajas.

Pradera antes de llegar a San Salvador
Pradera antes de llegar a San Salvador
Bonansa. Ermita de San Salvador
Bonansa. Ermita de San Salvador

 

 

 

 

 

 

 

 

Picos Gallinero y Urmella, desde San Salvador
Picos Gallinero y Urmella, desde San Salvador
El Turbón, desde la ermita San Salvador
El Turbón, desde la ermita San Salvador

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Noales, desde ermita de San Salvador
Noales, desde ermita de San Salvador
Bibiles y Castarné, desde ermita San Salvador
Bibiles y Castarné, desde ermita San Salvador

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonansa. Ermita de San Salvador
Bonansa. Ermita de San Salvador
Bonansa. Ermita de San Salvador
Bonansa. Ermita de San Salvador

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras pasar por un altiplano donde el erizón es la vegetación dominante, nos hemos acercado a la ermita de Santa Lucía (ya en el término municipal de Laspaules), la cual ha sido restaurada hace unos pocos años aunque con no muy buen acierto; nada te dice que es una ermita sino fuera por los letreros indicativos o porque has accedido a su interior. Dentro de la ermita mana una pequeña fuente, cuyas aguas, dicen, son curativas para los ojos; nosotros, por si acaso, nos hemos lavado la cara y pasado el agua por los ojos. Esta ermita, está erigida sobre una zona de lapiaces, los cuales, a buen seguro, tendrán bastante que ver con la surgencia de la fuente.

Camino de Santa Lucía. Pradera con erizon
Camino de Santa Lucía. Pradera con erizon
Camino de la ermita de Santa Lucía
Camino de la ermita de Santa Lucía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Laspaúles. Ermita de Santa Lucía
Laspaúles. Ermita de Santa Lucía
Laspaúles. Ermita de Santa Lucía. Fuente interior
Laspaúles. Ermita de Santa Lucía. Fuente interior

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Laspaúles. Interior ermita Santa Lucía
Laspaúles. Interior ermita Santa Lucía

 

Las vistas desde el mirador que hay cerca de la ermita son fantásticas, esta vez de cara al Turbón, Montes de Gabás y sierra de Chía, además de los montes que circundan el cerro donde se hallaba el castillo de Pegá del que actualmente no quedan prácticamente restos.

Alins. Al fondo El Turbón
Alins. Al fondo El Turbón
Sierra de Ballabriga, desde Santa Lucía
Sierra de Ballabriga, desde Santa Lucía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las vistas sobre el pueblo de Alins, con el fondo del macizo de Turbón a sus espaldas son espectaculares. Se puede apreciar el puerto de las Aras, lugar de paso muy transitado a lo largo de la historia.

Alins, El Turbón y el puerto de las Aras. Desde la ermita de Santa Lucía
Alins, El Turbón y el puerto de las Aras. Desde la ermita de Santa Lucía

 

Observando el paisaje, ya fuere desde el mirador de la ermita de San Salvador, como desde el de Santa Lucía, lo primero que te viene a la memoria es como eran las vías de comunicación en estos altos y quebrados  territorios con las zonas bajas o el llano. Hay que tener presente que la vertebración del territorio de la Alta Ribagorza, en su sentido norte-sur, ya se hizo desde muy antiguo, aprovechando las depresiones de los ríos Ésera, Isábena o Noguera Ribagorzana, pero, había grandes impedimentos orográficos, como podían ser los estrechos congostos o pronunciados desniveles, que hacían muy difícil atravesar la cordillera o acceder a ella por las sierras de Ballabriga, Calvera o Bonansa; los Puertos de Viella o de Benasque, aunque siempre han sido muy frecuentados, han resultado ser muy peligrosos, por su orografía y por la climatología adversa en un momento dado, además de lo que podía suponer caer en emboscadas.

 

Desde Santa Lucía, al fondo Posets y los picos de Eriste
Desde Santa Lucía, al fondo Posets y los picos de Eriste

 

A través de estas rutas de comunicación, se ha producido siempre un permanente intercambio de mercancías y transmisión de inventos e ideas. El hecho se acrecentó a partir de la Edad de Bronce, pero en tiempos Prehistóricos y del Neolítico ya existían.

Bonansa. Alto y montes de Pegá
Bonansa. Alto y montes de Pegá

 

El camino que pasaba por Bonansa, que venía por Las Tozas y Pegá para dirigirse hacia el Valle de Barrabés por la ermita de San Roque hasta Castarné y continuar por el Coll de Causas hasta Casa Arro, era una camino real, y así lo demuestra la fuente cavada en el subsuelo a la romana a la entrada de Bonansa, junto a las actuales piscinas.

Bonansa. Antiguo camino real
Bonansa. Antiguo camino real
Bonansa. Fuente romana en el camino real
Bonansa. Fuente romana en el camino real

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hasta bien entrada la década de los sesenta en el pasado siglo XX, no se pudo superar el Congosto de Obarra, cuyas obras de construcción de la carretera  habían sido detenidas durante la Guerra Civil en La Puebla de Roda. Al final se pudo resucitar una vieja aspiración que no era otra que alcanzar Vilaller remontando el río Isábena, imitando la vieja vía que, desde los romanos, servía para alcanzar el sur de la Galia y el Midi Francés.

Después de la visita a la ermita de Santa Lucía, nos hemos acercado a “La Piedra de las Nueve Cadollas”, que no es otra cosa que una formación geológica de tipo calcáreo con nueve agujeros, cargada de historia y de leyendas de brujas y hadas.

Bonansa. Piedra de las nueve cadollas
Bonansa. Piedra de las nueve cadollas
Bonansa. Camino de la Piedra de las nueve cadollas
Bonansa. Camino de la Piedra de las nueve cadollas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bonansa. Piedra de las nueve cadollas
Bonansa. Piedra de las nueve cadollas

 

También desde el mirador de la ermita de San Lucía, se puede ver, cerca del pueblo de Alins, una gran cresta, llamada La Tana, donde se encuentra la partida del Serrat Negre o Serrat de Las Forcas, llamada así, probablemente, porque de allí salieron las forcas u horcas con las que se ajusticiaron, entre el 19 de febrero y el 29 de abril de 1593, a 22 mujeres en el pueblo de Laspaúles, todas ellas acusadas de brujería por “Lo Consell de Laspauls” y condenadas a muerte.

La Tana. Serrat Negre. Al fondo montes de Gabás y de Chía
La Tana. Serrat Negre. Al fondo montes de Gabás y de Chía

 

Una vez hemos llegado al Alto de Bonansa, a través de una senda por entremedio de pinares, iniciamos la bajada al pueblo por el antiguo camino real, que es coincidente en un tramo con el GR-15.

Senda entre pinares, Alto de Bonansa
Senda entre pinares, Alto de Bonansa
Pinares Alto de Bonansa
Pinares Alto de Bonansa

 

 

 

 

 

 

 

 

Alto de Bonansa
Alto de Bonansa
Alto de Bonansa. Camino de Bonansa
Alto de Bonansa. Camino de Bonansa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alto de Bonansa. Camino de Bonansa
Alto de Bonansa. Camino de Bonansa
Bonansa
Bonansa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tres son los personajes destacados nacidos en este pueblo de la Alta Ribagorza, Bonansa: Marcelino Iglesias Ricou, que fue Presidente de la Diputación General de Aragón durante tres mandatos; Manuel Iglesias Costa (1919-2001) que fue sacerdote e historiador, estudioso de todo lo relacionado con la Comarca de La Ribagorza, al cual se debe, entre otros muchos trabajos, “La Historia del Condado de Ribagorza”; y Joaquín Maurín Juliá (1896-1973), político de ajetreada trayectoria, comprometido con el movimiento obrero durante los difíciles años veinte y treinta del pasado siglo XX, anarquista y comunista, además de fundador del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM).

Bonansa. Casa donde nació Joaquín Maurín Juliá
Bonansa. Casa donde nació Joaquín Maurín Juliá

 

Se dice que, la actual Casa Navarri, casa natal de Joaquín Maurín Juliá, fue reconstruida con piedras de las ruinas del Castillo de Pegá, allá por el siglo XVI. Es una casa semi-fortificada.

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